De todas las virtudes que un hombre puede tener la HUMILDAD por el solo hecho de no sentirse superior a todas las virtudes, es la que más valor tiene, pues la persona humilde no es capaz ni de aceptar que es humilde por temor a dejar de serlo...
Mientras las demás personas andan buscando ser más o tener más y mejores cosas que los demás, los humildes simplemente se centran lo básico, ni más ni menos que en lo básico.- Si la humanidad anda en busca se seguir los pasos de Jesús, la humildad es el camino a seguir, pues no hay humildad más perfecta que la misma humildad de Jesús, pues siendo por mucho alguien superior a todos los demás, jamás lo vio así y siempre con la humildad por delante, se sintió igual que todos, aun sabiendo que es el hijo del único Dios, el dijo una vez "Aprended de mí que soy manso y humilde de corazón".
La humildad no debe ser mal interpretada, pues no es sentirse menos que las demás personas, sino es saber y aceptar lo insignificantes que somos ante el gran poder de Dios.- La humildad no es dejar que las personas pasen por encima de nosotros, nuestros sueños y metas, la humildad no es eso, total nadie se nos puede subir en la espalda si nosotros no nos agachamos, y el humilde no se agacha, no debemos confundir la HUMILDAD con la HUMILLACIÓN , son cosas totalmente diferentes.
la humildad es una virtud de realismo, pues consiste en ser conscientes de nuestras limitaciones e insuficiencias y en actuar de acuerdo con tal conciencia. Más exactamente, la humildad es la sabiduría de lo que somos.
José Padgett.
EL ASNO
En el establo se inicio la conversación.
La mula empezó a burlarse del pobre asno.
El caballo le hizo eco.
Ambos pretendían pertenecer a la aristocracia de la familia equina.
-Yo me siento orgullosa de ser pariente tuya
dijo la mula al caballo-
Tú si que puedes vanagloriarte de tus descendientes.
-Sí, respondió el caballo –
mis padres llevaron sobre sus lomos a los héroes
que iban al campo de batalla en donde recogían gloria.
Y tu borriquillo... ¿Cuál es tu gloria?, cuéntanos tu historia.
-El asno hablo: -
Mis abuelos no llevaron nunca sobre sus lomos
los caballeros a sembrar la ruina y la muerte.
Únicamente sobre el más humilde de mis antepasados,
entró a Jerusalén, con un ramo de olivo en la mano,
con la paz en el corazón, el Redentor del mundo...
-No continuó. La mula y el caballo humillados,
bajaron la cabeza y guardaron silencio.
Anónimo.

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