Al empezar a escribir esta entrada no estaba muy seguro de que nombre darle, si el de "efectos secundarios", "el valor devaluado de lo pequeño" o "pequeñeces" como se terminó llamando y todo esto porque a veces no nos damos cuenta del valor de las cosas que por muy pequeñas que sean tiene un gran valor y efecto..........
Damos las cosas por sentado o por hechas, no vemos el valor que tienen como un TODO o su efecto secundario, como por ejemplo, a las hormigas las vemos como simples insectos sin valor ni importancia y no vemos que detrás de su insignificancia hay un gran trabajo que nadie más puede hacer y que nos trae beneficios a todos, vemos el cielo sólo como eso como simple cielo, el agua como agua y muchas otras cosas que no terminaría de enumerar que si bien es cierto si son todo eso, pero no son solamente ESO, son mucho más.
Por ejemplo últimamente quién ve el valor de un beso?? Qué es un beso para nosotros ahora???
En realidad todos vemos los besos de diferentes maneras y como diferentes cosas...
Pero un beso es la información de un sentimiento entre dos personas, un beso es algo que no se puede dar sin recibir, debe ser ganado por ambas personas, pero como a todo en la vida, al beso también se le ha ido perdiendo el significado y el valor, ahora besamos a cualquier persona, incluso sin conocerla.
Ahora el marco más buscado para un beso es la alcoba con una cama como fondo para el marco y es por eso que se le pierdo el valor, un beso debe se como beber agua salada para beberla y que nos dé más sed.
Si bien, como en todo en la vida hay excepciones, así como hay pequeñeces devaluadas también hay pequeñeces sobrevaluadas, ya no vemos el paisaje por el que transitamos por ocuparnos de insignificancias sin un valor real que nos aporte algo.....
DEBEMOS VALORAR LAS PEQUEÑECES QUE VALEN Y DESPREOCUPARNOS POR LAS QUE NO!!!!
Cheo Padgett.
Una vez un hombre sintió un dolor de cabeza, no le tomó importancia y solamente se tomó una aspirina para calmarlo, varios días después le volvió el dolor, de nuevo no dió importancia al dolor y tomó aspirina.
Pero luego ese dolor venia más seguido y más seguido, y así estuvo mucho tiempo.... nunca le dió la importancia que debió darle y cuando decidió dársela era demasiado tarde y murió de un tumor cerebral.
Si nunca le tomamos importancia a las cosas pequeñas que nos pasan no sabemos como podemos terminar.......
Cheo Padgett.
Una señora de edad había esperado toda la vida la oportunidad de viajar en un tren. Quería contemplar, devorar cada paisaje con los ojos y disfrutar todo cuanto pudiera en los kilómetros que iría a recorrer.
Entró muy decida en el vagón de pasajeros y cuando el tren partió, comenzó a acomodar los paquetes y cestas que traía, trató de arreglar confortablemente su asiento y acomodar las cortinas, y colocarse en situación cómoda pero …
de repente, cuando ya estaba lista para comenzar la contemplación del paisaje, el conductor voceó el nombre de la estación a la cual iban, ¡habían llegado!.
“Que pena”, dijo ella, “si hubiese sabido que llegaríamos tan pronto no habría perdido tiempo en pequeñeces”.
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